
Me acuerdo varios años atrás cuando corría veloz, no rápido, sino veloz y estaba treinta kilos más ágil, ahora después de correr 21 kilómetros y pico noto como me duele hasta el alma. No veo el momento de que mis músculos vuelvan a su posición inicial.
Y pronto muy pronto llega la maratón y entonces será el acabose.
Sólo llegar ya es un triunfo, no importa que la distancia sea 42 y pico o sean 50 o 100, lo importante es llegar, eso y sólo eso vale. Lo demás es un cuento.
Podemos remontarnos a la épica o decir que sólo participar ya vale. Lo único que vale es llegar y saber que uno ha superado todos los impedimentos que surgen durante la prueba, sólo llegar vale y es el triunfo.
Mientras llega o no llega ese día hacemos de los demás pequeños aperitivos que te marcan un silencioso guión que si no tenemos un trozo de tela que cubra nuestros ojos nos descubrirán el estado real para enfrentarnos a la “épica” de la maratón.
Lo único cierto es que estoy echo un adefesio y que sufriré hasta los tuétanos pero ahí estaré.
Pero sino lo hago reventare, es como enfrentarme al embrollo que tengo montado a mi alrededor, al final sino hago lo que hago reventare.
Y lo peor ensuciare a todos los que están a mí alrededor, y no es plan.
De momento sigo trabajando y dándole vueltas a la cabeza de cómo salir del atolladero en el que estoy metido.
Y pronto muy pronto llega la maratón y entonces será el acabose.
Sólo llegar ya es un triunfo, no importa que la distancia sea 42 y pico o sean 50 o 100, lo importante es llegar, eso y sólo eso vale. Lo demás es un cuento.
Podemos remontarnos a la épica o decir que sólo participar ya vale. Lo único que vale es llegar y saber que uno ha superado todos los impedimentos que surgen durante la prueba, sólo llegar vale y es el triunfo.
Mientras llega o no llega ese día hacemos de los demás pequeños aperitivos que te marcan un silencioso guión que si no tenemos un trozo de tela que cubra nuestros ojos nos descubrirán el estado real para enfrentarnos a la “épica” de la maratón.
Lo único cierto es que estoy echo un adefesio y que sufriré hasta los tuétanos pero ahí estaré.
Pero sino lo hago reventare, es como enfrentarme al embrollo que tengo montado a mi alrededor, al final sino hago lo que hago reventare.
Y lo peor ensuciare a todos los que están a mí alrededor, y no es plan.
De momento sigo trabajando y dándole vueltas a la cabeza de cómo salir del atolladero en el que estoy metido.

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